Cine y arquitectura arquitectura y cine

 

Ramiro Losada con Gonzalo Gutiérrez

CASA BURDEOS (OMA) & ROLEX LEARNING CENTER (SANAA) & CASA DA MUSICA (OMA)

 

En el siglo XIX la fotografía orientó su foco hacia las ciudades y su arquitectura. Posteriormente con la modernidad, la arquitectura descubrió la fotografía y se alió con ella. Los arquitectos buscaban documentar su arquitectura con imágenes ceremoniosas, reverenciales y solemnes que les impulsara internacionalmente, cuando la realidad en muchos casos era totalmente diferente. Fotógrafos como Julius Shulman lucharon (incluso contra el enojo de arquitectos como Richard Neutra) para evitar los solemnes espacios vacíos, atemporales, sin clima, y en definitiva sin la cotidianidad del día a día. La fascinación objetual de la modernidad permitió que fuera fácilmente retratada mediante la fotografía, llegando entonces a una perfección técnica este medio documental.

La historia del cine tiene un desarrollo gradual a lo largo del siglo XX. Desde sus inicios, el cine nació cosido a las artes y sirvió como herramienta de estas. La arquitectura fue escenario de muchas películas. Solo fue protagonista como cine documental y no como escenario en el cine de ficción en el último cuarto del siglo XX. Si el cine ha existido durante todo el siglo XX, ¿por qué en las últimas décadas es cuando la arquitectura le reclama y se hace cine documental de arquitectura? ¿Por qué la arquitectura moderna no demandó documentales cuando la técnica cinematográfica ya existía como reflejan películas como Metrópolis(1927) o El Hombre de la Cámara (1929)? Las evidencias nos dicen que la nueva arquitectura reclama cine, porque la fotografía no es suficiente para documentar sus características, como si lo fue para la modernidad.

El espacio es la principal característica común entre arquitectura y cine. La arquitectura moderna intentó conseguir un lenguaje universal reconocido a nivel global. Sentenciaba que el espacio era su origen, su esencia, “la arquitectura es el arte del espacio”. Por ello es sencillo filmarla en cine, que no en documentales. Sin embargo, rodar en un espacio contemporáneo es más complejo. El espacio contemporáneo es resultado y consecuencia (a diferencia del espacio moderno). Por ello, rodar en el cine implica explicarlo primero, y después, una vez entendido por el espectador, realizar la acción o trama. El cine si no se explica, no se concibe. Dicho esclarecimiento no interesa a los directores en su narración. La arquitectura contemporánea está divorciada del cine, pero no así de la publicidad, con la que este medio consigue asociarse a una imagen de progreso. Cuando el cine ha explicado el espacio contemporáneo, se ha convertido en cine de no-ficción contemporánea, es decir, en documentales de arquitectura. Género que no niega la fotografía. Pero intenta hacerse notar y permite confirmar que existe otro tipo de medio en movimiento mas allá de la instantánea rígida e inmóvil para explicar la arquitectura contemporánea.

Pero el documental de arquitectura se ha malinterpretado, como poco más que una imagen en movimiento, una fotografía que realiza un interesante travelling o la experiencia virtual de estar delante del edificio y recorrer fragmentos de él. El boceto habitual del cine documental de arquitectura es el de un lento movimiento de la cámara, hilado mediante una música clásica, con algunas visiones generales o planos mas cortos de algún detalle constructivo ingeniosos. Pero la no-ficción, a través de diferentes variaciones de la narración con elementos audiovisuales, como es el montaje nos transmite más que una imagen: nos permite transmitir ideas, sentimientos, sensaciones y vivir la experiencia mas allá del retrato.

Las particulares analizadas para la arquitectura llamada contemporánea rara vez se pueden documentar con fotografía, ya que se pierde la riqueza, movimiento, composición, ideología, pensamiento, etc. Arquitectos como Rem Koolhaas han recurrido a variopintas herramientas mas allá de la fotografía para contar su arquitectura. Desde imágenes de cámaras de seguridad a juegos ópticos, pasando por documentales, le han valido al holandés para narrar las posibilidades de su arquitectura. Todas estas técnicas tienen en común su vehículo de viaje, Internet.

El factor que más ha marcado el cambio de siglo ha sido, seguramente, la globalización efectiva del planeta y ello ha traído consigo el incremento de las nuevas tecnologías, que han modificado el mundo donde vivimos. En la actualidad, la información mas valorada es la audiovisual, un mecanismo globalizador comprendido por la mayoría de las culturas y cuya vía mas importante de transmisión es www.youtube.com. Pero no sólo digitalmente ha cambiado la sociedad; los modos de ver también son distintos. La nueva mirada de la sociedad, muy distante de la de principio de siglo, hiper-conectada e instantánea y acostumbrada a estímulos constantes, ayuda a la introducción del documental contemporáneo en la sociedad. La línea divisoria entre documentales y películas de ficción hoy en día es tan delgada que apenas se aprecia. Ha surgido un cine rebelde, al margen de los circuitos comerciales, y demandado por la nueva mirada de la sociedad, que no tiene que ver con ideologías; está mas ligado al individualismo y las emociones que al compromiso y las ideas. Es aquí donde la no-ficción contemporánea de arquitectura se debe asentar.

Los lenguajes arquitectónicos y cinematográficos, aunque similares y afines, son lejanos el uno del otro. Los arquitectos no usan el lenguaje audiovisual para hablar de su obra con la misma facilidad e inmediatez con que usan el dibujo, maquetas, fotografías, escritura o medios digitales. El cine plantea un tipo de comunicación mucho mas compleja y difícil de dominar. Por ello, hasta que no se produzcan binomios importantes ente directores de cine y arquitectos contemporáneos como ocurría con los fotógrafos y arquitectos en la modernidad, no se podrá madurar la documentación audiovisual de arquitectura, ni saber si la cámara cinematográfica cambiará la manera de percibir la arquitectura, como hizo la fotografía con la arquitectura moderna.

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Documentary Cinema of Architecture: Construction of Contemporary Non-fiction for XXI century Architecture 

Documentation of architecture dates back to the very beginnings of this discipline. For many years, sketches, plans, drawings and paintings have been the most effective tools of visual representation. Later on, photography enabled us to "capture" the most exotic constructions and places. In the XIX century, photography was simply used to observe the architecture, but in the XX century, the latter found an important ally in the former and was increasingly associated with it. Architects sought to document their architecture through ceremonious, solemn and reverential images that would promote them internationally. This modern "objectual" fascination was channelled through photography, subsequently reaching technical perfection as a documentary medium.

 

Since its inception, cinema has been an integral part of the arts, a tool used across all disciplines, including architecture, which was a mere setting or a stage in many films and a protagonist in only a few exceptions, such as documentary filmmaking. In the first quarter of the XX century, various artists began filming modern architecture in a video-documentary format, using the camera as a tool to create photography in motion. Thus, the influence of photography’s heritage was still very evident.

 

The methodological variables of criticism as applied to modern architecture are no longer valid today. They speak about mechanisms that have nothing to do with the new trends, cultural and artistic processes. So, the contemporary architecture shouldn’t be analyzed as a development of modern architecture, but rather as a break from it. According to Rafael Moneo, "contemporary architecture can hardly be understood as the result of natural evolution of modern architecture, whose birth and development occupy much of the twentieth century." The one common characteristic between architecture and film is the concept of space. Through the use of space, modern architecture tried to create a universal language that would be recognized globally. Thus, both in its essence and its origin, "architecture is the art of space". In today’s terms, space is a result and consequence but not the starting point of an architectural project.

 

Referring to modern architecture, Sigfried Gideon said in 1928: "Only film can make the new architecture intelligible". However, the tests done in the 1920s used the movie camera as photography. So, is Gideon’s claim false?

 

If there was a paradigm change, that is, if the differences between contemporary and modern architecture were true, Can we continue to document contemporary architecture through photography as the modern masters did with their work? Do we need other techniques to document its evolving features? What would be the medium that best portrays them? If modern architecture was documented and forged through photography, is this really the best channel to describe it?

 

Architects like Rem Koolhaas have used tools other than photography to analyze architecture: security camera images, optical illusions, documentaries, etc, to portray what architecture has to offer.

 

But the architecture documentary has been misinterpreted as little more than a moving picture, a photograph that makes for an interesting visual experience travelling or living outside the building and examining its parts. The usual format of architectural documentary film is characterized by slow camera movement accompanied by classical music, with some general shots of some ingenious construction detail. But non-fiction, through different variations of the story with visual elements, should convey more than a mere image; it should allow us to convey ideas, feelings and sensations, and provide us with experience beyond a simple portrait.

The one factor that has most marked this century has been globalization, resulting in the increase of new technologies, changing the world we live in. Currently, the most valued information is audiovisual. With that, the way we see things has also changed. This new society we live in, hyper-connected and addicted to instant and constant audiovisual stimulus, paved the way for the introduction of contemporary documentary film. The line between documentary and fiction today is so thin that it’s barely noticeable. A clandestine cinema has emerged outside of its commercial counterpart, a product of the new society’s outlook on the world. It has nothing to do with ideologies and is more closely linked to individualism and emotions than commitment and ideas. It is through this medium that non-fiction contemporary architecture should be analyzed.

 

The architectural language and film, although in some ways similar and related, are still very different from each other. The architects don’t use visual language to talk about their work with the same ease and immediacy with which they use the drawings, models, photographs, writing or digital media. The film engages one in a kind of a dialogue that’s far more complex and difficult to understand. Today, filmmakers and architects collaborate much in the same way as photographers and architects used to in the early years of architecture. This thesis examines and reflects on the difference in between modern and contemporary architecture, through 4 case studies where architects and directors work together. The aim is to see if the film camera is changing the way we perceive contemporary architecture just like photography did with modern architecture.

 

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